“Google cerró me la cuenta por ‘contenido sexual’. Pero siguen sin aclararme cuál y he perdido todo” | Technology

Hace cinco años, tras la muerte de un amigo y compañero de grupo musical, David Barberá decided to pay por una cuenta en la nube de Google Drive. Quería conservar archivos musicales para que los hijos de su amigo oyeran cómo tocaba su padre. “Entonces contracted for the service of Google Drive”, says. “Era lo más seguro que se me ocurrió para que la música de Javi no se perdiera, los niños entonces eran muy pequeños”, añade.

Barberá, de 46 años y profesor de secundaria, no había, sin embargo, previsto un detalle clave: los términos de servicio de Google esconden una guillotina que inhabilita cuentas cuando detecta contenido prohibido, como material sexual infantil o terrorism. “Lo único que se me ocurre pensar es que subí algo que no debía haber subido, como películas descargadas en la época de eMule. ¿Puede haber pornografía infantil o terrorism? Puede”, explained Barberá from Valencia to EL PAÍS in a wide telephonic conversation.

Barberá no sabía qué había pasado. Solo fue encajando piezas al leer foros o artículos en prensa. This teacher describes a hopeless experience of defense to try to hear what happened: in the month of July, it was necessary to record music files that tenacious discos. Primero, para organizarlo, empezó a sous todo a su Drive, por el que aún paga cada mes para tener 2 terabytes de espacio. A los pocos minutos de empezar el proceso, Google disqualified the cuenta con un mensaje donde decía que habían encontrado “contenido dañino”.

Inició entonces varios procesos de reclamación, contestó correos de aparentes empleados de Google que le pedían nuevos detalles (Nahuel, Rocío, Laura), llamó a todos los teléfonos de la empresa que encontró sin poder nunca hablar con un humano, pidió ayuda a familiar periodista and inclusion finally logró charlar con an aparente empleada de Google, que le pidió “paciencia”.

The sexual contention

De todo este proceso, solo sacó una respuesta concreta. Fue un mensaje al correo de su mujer (que había añadido en su día como cuenta secundaria), con este confuso texto: ley”, empieza, pero luego sigue: “Hemos eliminado este contenido” y “si continúas infringiendo nuestras políticas, podemos cancelar tu cuenta de Google”. Esto ocurrió el 26 de agosto y, aunque parece una advertencia, la cuenta sigue inhabilitada.

“Lo tengo todo ahí de los últimos 14 años, y desde hace cinco, solo lo tengo ahí”, dice, en referencia a que no lo conserved en discos externos. The perdida of the cuenta de Google no solo implies the disappearance of photos and videos. Barberá ha perdido también sus clases, a blog that llevaba y su cuenta de YouTube. También los servicios que había contratado con su correo, desde Amazon a Netflix, pasando por a German musical application: “Ahora debo renovarla pero cómo les explico que sí, que soy yo, pero no soy yo por un asunto de pederastia o terrorismo.. . les va a encantar”, ironiza.

The diario New York Times publicó en agosto dos casos similares en EE UU. Google told the periodista that the “prohibited” images were pictures of the genitals of niños que dos padres sacaron para mandar al pediatra por un problema de piel. Cuando EL PAÍS preguntó lo mismo, Google respondió que no podían dar esa información ya que se trata de un usuario europeo y solo iban a compartirla con él. Pero Barberá sigue sin recibir ningún detalle.

Google has offered a periodical conversation “in segundo plano” with empleados, that in slang means that the periodista cannot identify with the interlocutors nor quote on the textual palabras. Según la compañía, insisting that no se referían a este caso, el correo del “contenido sexual” solo se manda en casos de abusos a menores, en ningún caso por porno adulto. ¿Por qué entonces esa frase que implica “no vuelvas a hacerlo”? Google no dio más detalles, aparte de que todo depends on lo que hubiera en esa cuenta. Un empleado de Google preguntó si este periódico iba a nombrar al usuario afectado, pero no aclaró por que le interesaba saberlo.

EL PAÍS ha encontrado otros tres casos similares al de Barberá: dos más con cuentas de Google y uno de Microsoft. Todos los casos son de 2022 y solo en un caso la cuenta ha vuelto de momento su propietario. Pero no era por presuntas imágenes sexuales de niños, sino por un problema con la contraseña que tampoco fue nunca aclarado.

Los otros tres usuarios entrevistados por EL PAÍS están en le limbo de las grande corporaciones, que en realidad son demasiado pequeñas para gestionar más de thousand million de cuentas.

A amigo in Google

Otra víctima, que ha pedido no aparecer con su number porque su empresa puede tener à Google de cliente, recurrió a “un amigo íntimo” que trabaja dentro de la compañía en España. El amigo no trabaja en un departamento vinculado a la moderation de contenido, pero investigó internamente qué solía ocurrir en estos casos. Su respuesta fue poco optimista: esto se gestiona en el extranjero y ni idea de si alguien realmente leerá la claim. Dio poca esperanza.

Como en caso de Barberá, este usuario había visto su cuenta inhabilitada tras to undergo 40 gigas de fotos, vídeos y conversations de WhatsApp que tenía en su disco duro. La subida de archivos fue tan notable que los encargados de ciberseguridad de su empresa le llamaron para preguntarle qué ocurría. Google no aclara cuándo ni cómo analiza las cuentas de sus usuarios. Pero tanto en los casos del New York Times in EE UU as estos dos, is produced al detectar movimiento of archives. En los casos españoles, cuando hubo subidas masivas de datos.

The tercera víctima ha puesto su caso contra Microsoft en manos de la abogada Marta Pascual, que está preparando demanded it. Su client está desperado porque ha perdido datos de su vida privada pero también laboral: “Su máster del IESE, los impuestos, las fotos de los nacimientos de hijos y bases de datos del de trabajo. Está sufriendo”, says Pascual. No ve otra salida que demander. “El juez puede decir que ha visto vulnerado su derecho a la intimidad, aunque no he encontrado jurisprudencia”, añade.

El cliente de Pascual creates that los sospechosos archives come from groups of WhatsApp, cuyo content preserved and undergone automatically. Los tres afectados tienen hijos y, aunque no recuerdan fotos para el pediatra, sí tenían las típicas images de niños en la bañera, cama o piscina.

Microsoft tampoco details

Microsoft aún da menos information que Google. Solo asked for a declaration sober as lucha contra la pederastia en sus sistemas: “Primero, financiamos investigaciones para compreer better cómo los delincuentes abusan de la tecnología. Segundo, desarrollamos tecnología como PhotoDNA para detectar casos de explotación sexual infantil. Tercero, nuestro personal de agents investigates quickly the informs of contention violatorio y lo eliminates. Y cuarto, trabajamos con otras empresas de tecnología y las fuerzas del orden público para remitir los delitos”.

As Microsoft, in a conversation that is periodic mantuvo with Google, the trust in additional detection systems is notable. De hecho, su software se ha refinado ou cada vez encuentra más falsos positivos: entre julio y diciembre de 2021 suspendedió 140.868 cuentas, casi el double respecto al first semester of 2020.

Google analyzes cuentas para buscar material sexual infantil con dos tecnologías: las images ya conocidas tienen un código numérico que las identifica. Si sus sistemas encuentran imágenes que coinciden con esos códigos, inhabilita. Is the PhotoDNA system cited by Microsoft.

El problema son las nuevas. For example, Google has created a second computer vision system that interprets images and assigns them a probability that sean pedofilia. Luego, en teoría, van a revisores humanos que deciden si una photo cruza el umbral sexual. The company is preoccupied ahora por el material creado por jóvenes en exploración sexual sin más, que puede sacarse de ese contexto.

Google también ha hablado con pediatras por ejemplo para que el computer sepa distinguish en qué momento el cuerpo de un adolescent ya est adulto. The pretensión of objectividad con un fin loable puede hacer que caigan también muchas víctimas innocentes.

La fina linea roja

La misma fina línea roja recorren cuando se trata de las típicas photos de niños en piscinas o innocentes ambientes. Google is concerned about, fuera de su contexto o retocadas, esas fotos pueden acabar en archivos compartidos entre pedófilos. Google will focus on supposedly flagrant cases, pero este periódico publicó a historia sobre atletas adolescentes y niñas cuyos cuerpos eran usados ​​en YouTube con fines dudosos y los vídeos siguen en abierto.

Los usuarios afectados por estas suspendedes quizá reciban un día otra llamada: la Policía. “Tengo un amigo que es Policía Nacional y le llamé para contarle el caso y me dijo que lo miraría con delitos informáticos”, says Barberá, el professor valenciano. “Le dijeron que no conocían ningún caso como el mío”. Sin embargo es probable que algún caso haya llegado a España por el esfuerzo de las grandes corporaciones. Google or Microsoft deben informar de sus hallazgos sospechosos al centro nacional para menores desaparecidos y explotados (NCMEC) de EE UU. El centro es quien advised a las policías nacionales.

El NCMEC mandó a España 33,136 informs in 2021. Fuentes de la Policía confirman that this is the habitual process and that you can ser que reciban informes con una o pocas imágenes. Suelen ser casos que no se investigan. De todos modos, la Policía no informa de vuelta a Google o Microsoft de que esa persona no es sospechosa. Las compañías toman sus propias decisiones y dependen de que la víctima pueda justifyar la presence del material detected. Para eso, sin embargo, deben informar de cuál es ese material, lo que no siempre ocurre. It is probable that if, in his opinion, the archivos encontrados son de una gravedad extrema or enormes cantidades, ya no haya ni opción de recurso.

Rubén Losada is a periodista who quedó sin cuenta por un problema al introducir la contraseña. Por algún motivo, explica, Google creyó que no era él. Losada estaba en Tenerife de viaje y necesitaba pillager un bus con urgency. Por algún motivo, Google le pidió su contraseña. Se equivocó varias veces y quiso introducir una nueva. Entonces quedó blocado. Losada creates que el cambio de residencia y los errorses the fulminaron.

Aunque el inicio de su caso es distinto al del resto, la indefensión y el muro fueron parecidos. Como el resto, Losada pagaba por su cuenta y aún así nunca encontró un interlocutor. Se plantó acudir a los tribunales o lo que fuera. No iba a perder su cuenta de ningún modo, dice. Cada dos o tres semanas reclamaba de nuevo. Pero a los seis meses pudo volver a acceder, sin saber por qué: “Un conocido que es analista de seguridad me dijo que a veces estos sistemas están programados así a los seis meses se reinician”, dice.

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